El 2 de julio no se desplomará el peso ni el 1 de diciembre emprenderemos el camino con destino a Venezuela. Por desgracia tampoco se abrirán las avenidas para acceder a una sociedad más justa y una administración más honesta. Me temo que la culminación de estas estridentes campañas electorales será el anticlímax. Con todo, 2019 puede ser un buen año. Los pueblos suelen conceder una luna de miel al triunfador. Una rendija por la cual colar una esperanza. Esperemos que López Obrador la aproveche; que la aprovechemos todos. Jorge Zepeda Patterson vía El País https://elpais.com/internacional/2018/06/06/mexico/1528297011_154574.html?id_externo_rsoc=TW_CC