Hace años que al observar nuestra evolución demográfica hacíamos una profecía un tanto catastrófica: de seguir como vamos en materia económica, creciendo poco y distribuyendo peor, nuestro presente definido por millones de jóvenes y adultos jóvenes, pobres, pero al fin jóvenes y dispuestos a trabajar y estudiar pasará a un futuro pobre, pero entonces de viejos sin fondos de pensión suficientes ni apoyos efectivos para su salud y cuidado. Rolando Cordera vía La Jornada http://www.jornada.unam.mx/2018/06/10/opinion/014a1pol

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