El tercer debate dejó en evidencia lo ocurrido durante toda la campaña: mientras que AMLO logró posicionarse cómodamente como el único enemigo del sistema -de la «mafia en el poder» o PRIAN-, ese mismo PRIAN quedó irremediablemente desgarrado en su pelea fratricida: Peña Nieto y Meade prefirieron enfocar todas sus baterías contra Anaya, mientras que éste se vio obligado a atender dos frentes de batalla distintos, sin poder jamás enfocarse en la pelea por el primer puesto. Jorge Volpi vía Reforma https://refor.ma/7t-cbJH4

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