En el 68, los partidos se hicieron a un lado y los jóvenes y sus profesores se organizaron en un movimiento que exigió al presidente Gustavo Díaz Ordaz y a su gobierno el fin de la violencia estatal y el inicio de la transparencia y la rendición de cuentas. Respondieron con difamación y engaños, con macanazos y balazos, con exilio o cárcel. Pese a ello, la generación del 68 perseveró y fue forzando transformaciones culturales y políticas.Sergio Aguayo Vía reforma https://refor.ma/e1-cbJSF

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