quizá el nutriente más potente del reclutamiento de famosos sea que la política cada vez más se está convirtiendo a los códigos del espectáculo. Los diagnósticos medianamente sofisticados y propuestas complejas parecen difuminarse en el marco de una política sobrecargada de ocurrencias, frases efectistas y recursos propios de la mercadotecnia. No es que diagnósticos y propuestas no existan, por el contrario, los equipos de los candidatos se esmeran en afinarlos e incluso en socializarlos, pero no logran adquirir centralidad en el debate público. En ese ambiente ser conocido ofrece ventajas. La visibilidad pública, la popularidad, se convierten en un capital político y como tal puede ser explotado. José Woldenberg Vía @reforma https://refor.ma/8t-cbJTD