Sin embargo, las identidades partidistas, o más bien los intereses particulares que visten los colores de Morena, el PRI, el PAN y el PRD se han dedicado de manera sistemática a socavar al Estado. Deberían de aceptar, o por lo menos de saber, que ninguno de ellos nos representa a todos, y que sin Estado no hay democracia, de la misma manera que un liderazgo político maltrecho y agotado, tampoco sustituye al Estado por muchos seguidores que reúna. Soledad Loaeza vía La Jornada http://www.jornada.unam.mx/2018/06/28/opinion/019a1pol

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