La rebelión del México profundo. Nuestra actual «rebelión de las masas» sí ha resultado ser lo que temió Ortega: una demanda de «pleno poderío social», pero no para imponer el dominio de la mediocridad como suponía el filósofo -hoy y en México, la mediocridad es la de su élite- sino para enfrentar la corrupción, regenerar el tejido social y rehacer una institucionalidad torcida o derrumbada. Lorenzo Meyer vía Reforma https://refor.ma/ga-cbJ0z

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