En general, conjeturo una disyuntiva para el futuro inmediato: a) si la nueva Administración restituye y preserva plenamente la disciplina fiscal, entonces no podrá cumplir con las audaces promesas de gasto público que AMLO lanzó durante su campaña; y, b) si, por el contrario, intenta respetar lo ofrecido, entonces no podrá alcanzar y mantener el equilibrio fiscal. Tal dilema es el significado de lo que tantas veces se señaló en el pasado reciente: «los números no dan». De paso, vale notar que el Poder Ejecutivo propone el presupuesto del sector público, pero el órgano que a fin de cuentas lo decide es el Poder Legislativo. Y los legisladores no han sido, durante muchos años, un ejemplo de austeridad en las erogaciones, ni de exigencia de rigor en las cuentas. Everardo Elizondo Vía reforma https://refor.ma/2L-cbJ4d

Share This