El placer de gastar… y de gravar. EPN dejará como herencia, en lo fiscal, una deuda del sector público federal que, para 2018, habrá aumentado en unos 10 puntos porcentuales del PIB durante su sexenio. Ello, a pesar de una drástica reforma tributaria, que elevó en poco menos de cinco puntos porcentuales del PIB la carga de los impuestos sobre las empresas y las personas físicas. Nada de esto se reflejó en más inversión pública, ni en la mejoría de la calidad de los servicios gubernamentales. Tampoco en el crecimiento económico, que siguió mostrando tasas mediocres. Everardo Elizondo en REFORMA https://refor.ma/9V-cbKaU

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