La devaluación de Simón Bolívar. Con la autoproclamada revolución, el bolivarianismo se convirtió en exceso delirante. Dejó de ser un adjetivo y se convirtió en un adverbio. Como señala José Pascual Mora-García, con el chavismo Bolívar deja “de ser una metáfora para convertirse en una metonimia. Bolívar ya no es un sueño a alcanzar, está al alcance de la mano; todo fue bautizado con el epónimo bolivariano: se marcha bolivarianamente, se come caraotas bolivarianas, y hasta la Carta Magna, devenida en nuevo catecismo de la patria es bolivariana”. El culto al libertador deja de ser un elemento unificador y pasa a ser su contrario, un instrumento de la segregación. Lo bolivariano es un nuevo modo de pureza, una virtud que solo tienen aquellos que aceptan ciegamente el poder establecido. Lo diferente, lo diverso, lo independiente es por contraste la antihistoria, la antipatria. El chavismo inauguró un proceso que esconde un riesgo fundamental: la triviliazación del mito. La bolivarianización de la estupidez, de la mediocridad, de la delincuencia. Alberto Barreta vía NY Times https://www.nytimes.com/es/2018/07/29/opinion-barrera-tyszka-bolivar-aniversario-venezuela/

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