Ruta y ritmo del cambio. Por eso, ahora, los gradualistas se comen las uñas y sudan ante los anuncios, pronunciamientos y planes de Andrés Manuel López Obrador. Reconocen el resultado electoral, pero no la consecuencia política. Les cuesta asumir el cambio propuesto por su calado, ruta y ritmo. Más cómodo el gradualismo: camino seguro para llegar no siempre a la meta, pero capaz de alimentar la expectativa y contener la desesperación. Rene Delgado Vía reforma https://refor.ma/A8-cbKmz