50 años ¿son nada o mucho? La resistencia al cambio de régimen demandado hace medio siglo de manera tan sorpresiva como imaginativa, pacífica, inocente, prolongó lo que González Casanova ya había argumentado que no podía funcionar. El daño por no aceptar una genuina apertura democrática es imposible de calcular, pero se antoja enorme. Quienes han cargado con ese costo son millones y quienes se han beneficiado son una minoría: la clase política que acaba de ser derrotada -la del lema «un político pobre es un pobre político»- y quizá la oligarquía que se formó y consolidó al amparo de sus políticas fiscales y económicas. Privilegios que no sólo se mantuvieron, sino que se expandieron. Lorenzo Meyer vía REFORMA https://refor.ma/1K-cbKro

Share This