¿Perdón y olvido?. Ese Estado corrupto que en el sexenio actual lo fue más que nunca con la Casa Blanca y Odebrecht y la Estafa Maestra y OHL y los desvíos a Duarte y los gobernadores bajo investigación y las empresas fantasma de Sedesol y el uso político del Ramo 23, entre tantas corruptelas más. Ese pasado que como sugiere William Faulkner «Nunca está muerto. Ni siquiera es pasado». Sigue vivo porque las peores conductas que lo caracterizan no han sido aireadas o sancionadas. Y si AMLO ofrece «borrón y cuenta nueva», será imposible edificar un futuro democrático sobre los cimientos de un pasado negado y olvidado. Denise Dresser Vía reforma https://refor.ma/BW-cbKuO