Comida callejera: entre la celebración y el desprecio. La desigualdad social, expresada en la segregación espacial de las grandes ciudades, ayuda a meter la pobreza y sus circuitos de consumo bajo la alfombra. Las prácticas de las clases dominantes son legitimadas al tiempo que se descalifican las de quienes están peor posicionados. Estas asimetrías alcanzan las prácticas alimentarias y su relación con el espacio público. Paloma Villagómez vía Nexos https://economia.nexos.com.mx/?p=1716

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