De esta generación dependemos todos. Es un hecho que los jóvenes de este país, tanto en las ciudades como en el campo, viven bajo el yugo de la violencia, la de los porros, la de las autoridades que los solapan, la de la policía y el crimen organizado. Se trata de hombres y mujeres de entre 15 y 23 años de edad que ingresaron a una escuela pública (lo que se considera un privilegio en un país en el que la Máxima Casa de Estudios rechaza a más de 90 por ciento de los aspirantes), lo cual no les garantiza que no se violenten sus derechos, incluido el de manifestación y la libre. Gloria Muñoz vía La Jornada https://www.jornada.com.mx/2018/09/08/opinion/019o1pol

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